

Enseñanzas de El hombre que calculaba aplicables a las ciencias forenses y criminalistica
Raymond Orta Martinez, Abogado Perito Criminalística
El hombre que calculaba, escrito por el profesor brasileño Júlio César de Mello e Souza bajo el seudónimo de Malba Tahan, relata las aventuras de Beremiz Samir, un personaje capaz de resolver conflictos aparentemente insolubles mediante la observación, el razonamiento lógico y el cálculo. La obra, publicada originalmente en la década de 1930, combina ciencia y ficción para demostrar que los números también pueden utilizarse para interpretar la conducta humana y resolver problemas prácticos. Editora Record
Aunque se trata de una obra literaria y no de un tratado científico, muchas de sus enseñanzas pueden trasladarse al estudio de las ciencias criminalísticas. Beremiz no se limita a calcular: observa, identifica relaciones, separa los datos relevantes de los accesorios, verifica la coherencia de las afirmaciones y explica sus conclusiones de manera comprensible. Estas son, precisamente, algunas de las competencias esenciales del investigador criminalístico y del perito forense.
Observar antes de formular conclusiones
Una de las principales cualidades de Beremiz es su capacidad para advertir detalles que pasan inadvertidos para otras personas. Antes de calcular, examina la situación; antes de responder, identifica los elementos que realmente integran el problema.
En criminalística, la observación no puede confundirse con una simple mirada. Observar significa reconocer, describir, documentar y relacionar técnicamente los indicios presentes en el lugar investigado. Una mancha, la posición de un objeto, una alteración documental, una diferencia cromática o una fecha registrada en los metadatos de un archivo pueden adquirir importancia cuando se relacionan con los demás elementos del caso.
El investigador que llega al lugar de los hechos con una conclusión previamente formada corre el riesgo de seleccionar únicamente aquello que confirma su creencia. Por el contrario, quien observa metódicamente permite que los indicios orienten la investigación. La primera enseñanza de la obra, aplicada a la criminalística, consiste en no comenzar por la respuesta, sino por la correcta formulación del problema.
Distinguir entre apariencia y realidad
Los problemas planteados a Beremiz suelen parecer imposibles porque las personas los examinan desde una única perspectiva. La dificultad desaparece cuando el protagonista reorganiza los datos y muestra una relación que no había sido advertida.
Esta enseñanza tiene especial importancia en el ámbito forense. Una firma aparentemente temblorosa no necesariamente es falsa; puede corresponder a una persona de avanzada edad, a una enfermedad, a una posición escritural incómoda o a las características del instrumento utilizado. Una fecha de modificación registrada en un archivo no demuestra, por sí sola, una manipulación fraudulenta. Una ausencia de huellas tampoco permite concluir automáticamente que el autor utilizó guantes.
En estos casos, el perito debe distinguir entre lo observado y su posible interpretación. La observación pertenece al plano de los datos; la inferencia corresponde al razonamiento que relaciona esos datos con una hipótesis, mientras que la conclusión debe expresar únicamente aquello que puede sostenerse mediante el método aplicado.
Confundir estos niveles conduce a dictámenes categóricos construidos sobre simples apariencias.
Convertir un conflicto en un problema verificable
En el conocido episodio de los 35 camellos, tres hermanos discuten sobre la distribución de una herencia. Beremiz transforma el conflicto en una operación comprensible, incorpora temporalmente un camello y encuentra una forma práctica de realizar la distribución.
La enseñanza criminalística no está en repetir la fórmula, sino en comprender la estrategia intelectual: un problema confuso debe convertirse en una cuestión susceptible de observación, medición y comprobación.
Ante un documento cuestionado, por ejemplo, no basta preguntar si es verdadero o falso. Debemos precisar qué se investiga: la autoría de la firma, la existencia de agregados, la secuencia de producción, la correspondencia entre tinta y soporte, la alteración mecánica del papel o la procedencia de una impresión.
De igual manera, en informática forense no resulta suficiente ordenar que se determine si una computadora fue utilizada para cometer un delito. Es necesario delimitar las cuentas examinadas, los intervalos temporales, los archivos relacionados, los registros del sistema, los dispositivos conectados y las acciones cuya existencia pretende comprobarse.
Una pregunta mal formulada puede conducir a una experticia técnicamente correcta, pero procesalmente inútil.
Examinar la consistencia de los datos
El episodio de los panes demuestra que una distribución aparentemente proporcional puede ser incorrecta cuando no se diferencia entre lo aportado y lo consumido. Beremiz reconstruye la participación real de cada persona y determina cuánto entregó efectivamente cada una al tercero que compartió la comida.
Desde el punto de vista criminalístico, este razonamiento equivale a reconstruir el flujo de los hechos. No basta conocer el resultado final; es necesario determinar qué aportó cada elemento y cómo se produjo la transformación.
En una investigación financiera deben distinguirse los fondos recibidos, transferidos, reintegrados y efectivamente aprovechados. En el análisis de un accidente deben separarse las condiciones previas, el punto de percepción, la reacción, el impacto y el desplazamiento posterior. En un examen documental es necesario diferenciar el soporte original, la escritura inicial, los agregados posteriores y las reproducciones sucesivas.
La consistencia interna constituye un mecanismo de control. Cuando las cantidades, fechas, distancias, velocidades, tamaños o secuencias temporales no coinciden, la discrepancia no debe ocultarse. Puede ser la señal de un error de registro, una contaminación, una alteración o una hipótesis incorrecta.
Medir sin olvidar el contexto
Beremiz utiliza los números para resolver problemas humanos. Sin embargo, la obra también demuestra que el resultado matemático y la solución justa no siempre son exactamente lo mismo. En la distribución de los panes, el cálculo permite establecer la contribución de cada participante, pero la conducta posterior del protagonista introduce una consideración ética distinta.
En criminalística, las mediciones son indispensables, pero no hablan por sí solas. Un porcentaje de coincidencia generado por un programa no sustituye la interpretación del experto. La presencia de un perfil genético, una similitud facial, una coincidencia balística o un resultado estadístico debe examinarse dentro de las condiciones de obtención, calidad y conservación de la muestra.
La cifra puede ser exacta y, no obstante, resultar irrelevante para la hipótesis investigada. También puede estar basada en una muestra insuficiente, contaminada o incorrectamente seleccionada. El trabajo pericial exige explicar qué representa la medición, cuáles son sus límites y qué conclusión puede derivarse legítimamente de ella.
Considerar hipótesis alternativas
Beremiz no acepta como inevitable el marco dentro del cual los demás intentan resolver el problema. Explora otra forma de organizarlo y encuentra una salida que no había sido considerada.
Esta capacidad es fundamental en la investigación criminalística. El perito no debería trabajar para confirmar la versión del investigador, del fiscal, del abogado o de la parte que lo contrató. Su función consiste en examinar los indicios y contrastar las explicaciones compatibles con ellos.
Una misma evidencia puede admitir varias hipótesis. La ausencia de actividad en una cuenta digital puede obedecer a una eliminación deliberada, a una falla de sincronización, al uso de otro dispositivo o a la inexistencia de actividad durante el periodo examinado. Una diferencia gráfica puede corresponder a imitación, variación natural, enfermedad, velocidad, posición o condiciones instrumentales.
Lo correcto es identificar las hipótesis razonables y establecer cuál recibe mayor apoyo, cuál resulta incompatible con los hallazgos y cuál no puede ser descartada con la información disponible. La criminalística pierde su carácter científico cuando el experto selecciona únicamente la explicación favorable a quien solicitó el análisis.
Utilizar soluciones elegantes con cautela
El problema de los camellos contiene una advertencia particularmente importante: una solución ingeniosa no necesariamente equivale a una demostración literal de lo originalmente ordenado. Beremiz modifica temporalmente la base de cálculo y obtiene una distribución aceptada por los interesados. Se trata de una solución práctica al conflicto, pero no debe confundirse con una operación mecánica sobre los 35 camellos iniciales.
En la práctica forense también aparecen resultados demasiado perfectos. Una reconstrucción puede encajar de manera impecable porque fueron descartados los datos contradictorios. Un programa puede producir una imagen visualmente convincente después de aplicar filtros que modificaron información relevante. Una cronología puede parecer exacta porque se asumió, sin verificar, que todos los dispositivos tenían correctamente configuradas la fecha y la zona horaria.
El perito debe desconfiar de las conclusiones excesivamente elegantes cuando su obtención exige cambiar datos, excluir anomalías o introducir supuestos no demostrados. Toda transformación debe documentarse y diferenciarse del material original.
Conservar la trazabilidad del razonamiento
Las soluciones de Beremiz pueden ser revisadas porque explica cómo llegó a ellas. No se limita a anunciar un resultado; muestra las operaciones que permiten comprobarlo.
Esta es una exigencia esencial del dictamen pericial. Una conclusión sin explicación metodológica equivale a pedirle al tribunal que crea en la autoridad personal del experto. La prueba científica no debe descansar en la reputación del perito, sino en la posibilidad de revisar el procedimiento utilizado.
El informe debe permitir conocer qué evidencia fue recibida, en qué estado se encontraba, cómo fue preservada, qué instrumentos se emplearon, cuáles procedimientos se aplicaron y qué resultados se obtuvieron. Asimismo, debe diferenciar las imágenes originales de las mejoradas, los archivos examinados de las copias de trabajo y las observaciones directas de las inferencias posteriores.
La cadena de custodia protege la identidad e integridad de la evidencia; la trazabilidad metodológica protege la confiabilidad del razonamiento pericial.
Explicar lo complejo de manera comprensible
Beremiz resuelve problemas difíciles mediante explicaciones sencillas. Esta capacidad no reduce el rigor de sus razonamientos; por el contrario, permite que los demás comprendan y verifiquen la solución.
Uno de los errores más frecuentes en los dictámenes periciales consiste en utilizar términos técnicos como sustitutos de la explicación. Un informe incomprensible no es necesariamente más científico. En muchas ocasiones, la acumulación de tecnicismos oculta una metodología débil o impide advertir los saltos lógicos existentes entre los hallazgos y la conclusión.
El perito debe escribir para que el juez y las partes comprendan qué examinó, qué encontró y por qué esos hallazgos respaldan determinada conclusión. Esto no significa eliminar la terminología científica, sino definirla y relacionarla con el problema investigado.
En definitiva, el verdadero experto no es quien hace que su trabajo parezca inaccesible, sino quien puede explicar un procedimiento complejo sin deformarlo.
Reconocer los límites del conocimiento
Beremiz posee una capacidad extraordinaria, pero su inteligencia no se presenta únicamente como una forma de superioridad. El conocimiento adquiere valor cuando permite resolver conflictos, enseñar y actuar con prudencia.
La honestidad sobre los límites constituye una de las principales obligaciones del perito. Expresiones como “no fue posible determinar”, “los resultados son compatibles”, “no existen elementos suficientes” o “la metodología aplicada no permite establecer” no representan debilidad profesional. Son manifestaciones de rigor científico.
El experto que pretende responder todo termina afirmando más de lo que la evidencia permite. La criminalística no exige certezas artificiales; exige conclusiones justificadas y expresadas con el grado de probabilidad o limitación correspondiente.
Conclusión
El hombre que calculaba enseña que los problemas más difíciles no siempre requieren procedimientos más complicados, sino una mejor forma de observar, organizar y relacionar los datos. Esta enseñanza resulta plenamente aplicable a las ciencias criminalísticas.
El investigador debe observar antes de concluir, convertir las preguntas generales en problemas verificables, contrastar hipótesis, revisar la consistencia de los datos y documentar cada etapa del análisis. El perito, además, debe explicar sus conclusiones de manera que puedan ser comprendidas, discutidas y eventualmente reproducidas.
La mayor enseñanza de Beremiz Samir consiste en que la inteligencia no se demuestra anunciando respuestas sorprendentes, sino construyendo razonamientos verificables. En criminalística, una conclusión solo adquiere verdadero valor cuando puede mostrarse el camino técnico que conduce hasta ella.
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